Los terremotos profundos, por el Dr. Hernando Tavera

Escribe el Dr. Hernando Tavera, presidente ejecutivo del IGP

Este último sábado, un nuevo terremoto de los llamados de foco profundo (7.0 Mw) alertó a las áreas urbanas de nuestra selva, sobre todo aquellas que están distribuidas a lo largo de la frontera con Brasil y Bolivia.

Los terremotos de foco profundo ocurren entre 500 km y 700 km por debajo de la superficie y pueden presentar magnitudes de hasta 8.5 Mw, tal como ocurrió con el sismo de junio de 1994. Este sismo presentó su epicentro en la frontera de Perú con Bolivia y llegó a ser percibido en superficie con intensidades de IV en la escala de Mercalli. También se recibieron reportes que fue sentido a distancias tan lejanas como EE.UU.

En general, estos terremotos presentan las siguientes características: 1) En número por año, son menos frecuentes que aquellos que ocurren frente a la zona costera del Perú. 2) Solo son registrados y percibidos los que presentan magnitudes iguales o mayores a 4.0 Mw debido a la gran profundidad a la que ocurren. 3) A diferencia de los sismos que se producen a niveles superficiales, los profundos presentan grandes radios de percepción, por ello son fácilmente sentidos en ciudades tan lejanas como Cajamarca, Arequipa y Lima. 4) Los daños en superficie son causados en su mayoría por efectos secundarios asociados a procesos de licuación de suelos. 5) Para ser registrados por los sensores, sus réplicas deben tener magnitudes iguales o mayores a 4.0 Mw.

En la actualidad, el origen de estos terremotos aún es incierto para la ciencia. La hipótesis más aceptada es que a niveles de profundidades de entre 500 km y 700 km existen trozos de placa oceánica flotando en estado sólido mientras se desintegran en el manto, ello considerando que a esos niveles de profundidad la Tierra presenta elevadas temperaturas.

Esta hipótesis, pese a que aún no ha sido demostrada, explicaría a los científicos el final del proceso de subducción por medio del cual la placa oceánica se introduce por debajo de la continental, desde la costa hasta la zona de selva. En este escenario, la población de las regiones de Ucayali y Madre de Dios serían mayormente afectadas por sismos de foco profundo, siempre y cuando estos presenten magnitudes iguales o mayores a 7.0 Mw. Es así que los sismos ocurridos en los años 1994 y 2017 fueron los que produjeron mayores niveles de sacudimiento del suelo en las regiones antes indicadas.

El Instituto Geofísico del Perú sigue realizando estudios para determinar el origen de estos sismos y su impacto en las regiones de la selva del país.  Este trabajo, así como el monitoreo preciso de la actividad sísmica en todo el Perú, responde al lema que conduce el trabajo del IGP: “Ciencia para protegernos, ciencia para avanzar”.

Columna publicada en el diario Correo Arequipa, el 08 de enero de 2019.