Anomalías térmicas en volcanes activos

Por Riky Centeno, Investigador científico del IGP

La proximidad o presencia de un cuerpo de magma en los cráteres de volcanes en proceso eruptivo, como en el caso del Ubinas y Sabancaya, puede ser inferida a partir del reconocimiento de anomalías térmicas que son detectadas remotamente a través de sistemas satelitales.

MIROVA (Middle Infrared Observation of Volcanic Activity) es un sistema automático capaz de detectar, localizar y cuantificar anomalías térmicas en tiempo casi real en más de 200 volcanes en el mundo, entre ellos los 16 volcanes activos y potencialmente activos del Perú. Este sistema, de libre acceso en un sitio web dedicado (www.mirovaweb.it), se basa en el análisis de imágenes satelitales infrarrojas (MODIS). Actualmente, el Centro Vulcanológico Nacional (CENVUL), servicio responsable de la vigilancia y alerta volcánica en el país implementado por el Instituto Geofísico del Perú (IGP), viene empleando la información de MIROVA para determinar si las anomalías detectadas por este sistema están o no vinculadas a la presencia de magma en el cráter del volcán o sus cercanías.

La unidad de potencia utilizada para cuantificar estas anomalías es el Megavatio (MW). Según la ley de Stefan-Boltzmann, el límite inferior de detección (1 MW) podría corresponder a dos casos puntuales: (1) un flujo de calor intenso, con una temperatura de 1000 °C en un área aproximada de 7 m2 o (2) un flujo de calor moderado, caracterizado por campos fumarólicos a 300 °C en un área aproximada de 143 m2.

En el actual proceso eruptivo del volcán Sabancaya, que inició el 6 de noviembre de 2016, MIROVA ha detectado continuamente anomalías térmicas en el cráter del volcán. La más importante de estas se presentó el 1 de septiembre de 2018, con un valor de 87 MW. Justo por aquellos días, el IGP confirmó la existencia de un cuerpo de magma en la superficie del cráter del Sabancaya empleando drones que obtuvieron imágenes del volcán en plena explosión.

En el caso del volcán Ubinas, el máximo valor observado de una anomalía térmica en su actual proceso eruptivo fue de 11 Megavatios (MW), el 22 de julio de 2019. Tanto en el caso del Sabancaya como en el Ubinas, las anomalías fueron interpretadas en el CENVUL como la presencia y/o proximidad de un cuerpo de magma a la superficie del cráter.

Emplear y tener en cuenta la información referente a anomalías térmicas permite corroborar lo que se observa y se registra sobre el comportamiento interno del volcán a través del método sísmico. El IGP, para ofrecer un pronóstico sólido de la evolución de los procesos eruptivos, emplea estos y otros métodos de monitoreo, cuyos resultados son correlacionados en tiempo real. La rigurosidad es clave en el trabajo científico que lleva a cabo el IGP, lo que responde al lema de “Ciencia para protegernos, ciencia para avanzar”.