Los volcanes desde el espacio, por la investigadora científica Katherine Vargas

Por Katherine Vargas, Investigadora científica del IGP

El Instituto Geofísico del Perú (IGP), a través del Centro Vulcanológico Nacional (CENVUL), realiza el monitoreo multidisciplinario del comportamiento dinámico de los volcanes peruanos analizando los datos obtenidos por los instrumentos sísmicos, geodésicos y cámaras científicas instaladas en sus alrededores. Así también, utiliza datos provenientes desde el espacio, es decir, de los satélites artificiales que orbitan la Tierra.

De los métodos de monitoreo volcánico, el sísmico es el más eficaz para el pronóstico de erupciones; no obstante, la interpretación sísmica debe ser correlacionada con el análisis de otras técnicas de monitoreo. En ese sentido, las imágenes captadas por satélites son un gran aporte para los vulcanólogos, ya que permiten identificar zonas de elevada temperatura, de emisión de gases y posibles deformaciones del edificio volcánico. Aunque los satélites orbitan a varios kilómetros sobre la superficie del planeta, los volcanes peruanos son también vigilados desde el espacio.

Uno de los sistemas satelitales más utilizados es MIROVA, el cual permite la identificación de anomalías térmicas en la superficie del cráter a partir del análisis de imágenes captadas por satélite. Instrumentos como OMI (satélite AURA de la NASA) y TROPOMI (Satélite Sentinel-5) detectan los valores de dióxido de azufre (SO2) o gases magmáticos emitidos por el volcán. Los datos de MIROVA, OMI y TROPOMI son vitales para determinar la presencia de lava y/o un incremento en la concentración de gases.

Para determinar si el volcán se infla o desinfla se emplea la interferometría diferencial que usa imágenes radar (dInSAR), la cual permite detectar deformaciones del orden de milímetros con satélites ubicados a 700 km de la Tierra. Los equipos GNSS, más conocidos como GPS, también son útiles para identificar dichas deformaciones. Estos reciben la posición exacta de satélites que orbitan a una altura superior a los 20 000 km. En nuestro país, la Comisión Nacional de Investigación y Desarrollo Aeroespacial (CONIDA) comparte imágenes obtenidas por el satélite peruano PERUSAT-1 que han sido muy útiles en la interpretación del actual proceso eruptivo del volcán Ubinas. El procesamiento de las imágenes de PERUSAT-1 y las de otros satélites internacionales realizado en el CENVUL ha permitido inferir la presencia de un cuerpo de lava en el cráter del Ubinas y la probable formación de un domo.

El IGP, a través del CENVUL, tiene como objetivo reportar posibles escenarios eruptivos que puedan desarrollarse en cualquier volcán del sur peruano. Bajo esa premisa, realiza el monitoreo volcánico con la mayor diversidad de técnicas disponibles como la información satelital. En el IGP seguimos haciendo “ciencia para protegernos, ciencia para avanzar”.