Los volcanes y la atmósfera terrestre, por el Dr. René Estevan

Escribe el Dr. René Estevan, investigador científico del IGP

La atmósfera primigenia de la Tierra se formó como consecuencia de sucesivas e intensas erupciones volcánicas, las cuales expulsaron gran cantidad de gases, entre ellos, vapor de agua, elemento indispensable para la vida. Perú es parte de la región denominada “Cinturón de Fuego del Pacífico”, donde el movimiento de las placas tectónicas origina la formación de montañas y también de volcanes activos.

Es conocido el efecto destructivo de las erupciones volcánicas. Cientos de toneladas de cenizas son expulsadas hacia la atmósfera durante una erupción volcánica explosiva, el tipo de erupción más común en el Perú. Las partículas de cenizas de mayor tamaño se precipitan inmediatamente en regiones muy próximas al volcán, mientras que las más pequeñas (cuatro veces menor al diámetro de un cabello humano), conocidas como aerosoles, pueden ser transportadas a grandes distancias por los vientos. La presencia de estos aerosoles afecta la calidad del aire y, por tanto, la salud humana. Igualmente, las altas concentraciones podrían provocar accidentes aéreos por la corrosión que pueden generar en los motores de los aviones.

Las columnas de cenizas y gases de las erupciones volcánicas de tipo explosivas alcanzan varios kilómetros de altura. Por ejemplo, en el caso del volcán Monte Pinatubo (Filipinas, 15 de junio de 1991), considerada la erupción más grande del siglo pasado, su columna superó los 16 kilómetros de altura. Gran cantidad de sulfatos (más de 20 megatoneladas) fueron inyectados hacia la estratósfera, donde, mediante complejos procesos físicos y químicos, se transformaron en aerosoles de sulfato. Estos aerosoles formaron una especie de “velo” que en pocas semanas cubrió todo el planeta y, que dada sus características, impidió que la radiación solar llegara con la misma intensidad a la superficie del planeta. Como consecuencia, la atmósfera por debajo de esta capa de aerosoles se enfrió. Este efecto se prolongó por más de 3 años, tiempo que tardaron estos aerosoles en ser eliminados de forma natural. Los aerosoles de origen volcánico pueden tener por tanto un efecto local, pero, al ocurrir erupciones volcánicas intensas, estos efectos se pueden extender a todo el planeta afectando así el clima de la Tierra.

Para el monitoreo y estudio de los aerosoles se usa equipamiento de alta tecnología como los radares láser o los fotómetros solares, los cuales vienen siendo utilizados por investigadores del Instituto Geofísico del Perú (IGP) en Huancayo. Se pretende extender estas investigaciones en la región sur del Perú para evaluar el impacto de los aerosoles de origen volcánico en la radiación solar y en la salud de la población. IGP: ¡Ciencia para protegernos, ciencia para avanzar!

Columna publicada en el diario Correo Arequipa, el 2 de abril de 2019.