¿Pueden deformarse los volcanes?, por la Ing. Katherine Vargas

Escribe la Ing. Katherine Vargas, investigadora científica del IGP

El Centro Nacional de Monitoreo y Alerta Volcánica (CENVOL), servicio del Instituto Geofísico del Perú (IGP), tiene como principal objetivo realizar pronósticos certeros que indiquen la inminencia de una erupción volcánica. Para tal fin, analiza información obtenida con diferentes técnicas de vigilancia como la sísmica, visual, satelital y geodésica. ¿En qué consiste esta última y cómo aporta al estudio de volcanes?

Imaginemos que en el interior de un volcán existe un gran globo; conforme este se infla hace que el volcán se deforme en superficie (proceso de inflación). Este globo representaría la cámara magmática, la cual, antes de una erupción, es alimentada por una inyección constante de magma. Culminada la erupción, el globo se desinfla (proceso de deflación) debido a la expulsión del material que se encontraba en el interior del volcán. En algunos casos, al alcanzar el punto de máxima inflación, pueden ocurrir deslizamientos en los flancos; inclusive, si el magma es muy denso, pueden formarse protuberancias (domos) sobre el volcán. El método geodésico consiste en detectar estas deformaciones, para lo cual emplea instrumentos de gran sensibilidad y precisión. Para medir puntos específicos, se emplean equipos como Sistemas Globales de Navegación por Satélite (GNSS, comúnmente conocidos como GPS), inclinómetros, distanciómetros y estaciones totales. Para abarcar áreas de mayor extensión, se utilizan imágenes satelitales (interferometría), levantamientos aerofotogramétricos con drones y equipos Lidar (escáner con precisión milimétrica).

Siguiendo el ejemplo, previa a la erupción del 18 de mayo de 1980 del volcán Santa Helena (EE.UU.) se observó una gran deformación en el lado norte de este macizo, la cual crecía a la velocidad de 1.5 metros por día. La zona deformada era la de mayor peligro y, tras un fuerte sismo volcánico, esta se desprendió y generó una gran explosión que arrasó con todo a su paso. Esto prueba que el monitoreo geodésico, en adición a los otros métodos, es importante para emitir pronósticos adecuados. En nuestro país, en el marco del proyecto de "Mejoramiento y Ampliación del Sistema de Alerta Volcánica en la Región Sur del Perú" se han instalado equipos geodésicos en 7 de los 16 volcanes activos. En el caso del volcán Misti, el monitoreo GNSS indica una deformación de muy pocos milímetros al año en el sector oeste, lo que corrobora su actual estado de tranquilidad.

Aunque la implementación del método geodésico en volcanes es reciente en el Perú, el IGP viene avanzando con el compromiso de darle un mayor impulso y así generar productos con resultados útiles que aporten a la gestión del riesgo volcánico en el país. Porque esa es la labor del IGP: "ciencia para protegernos, ciencia para avanzar".

Columna publicada en el diario Correo Arequipa, el 19 de marzo de 2019.