¿Cómo aprendimos a medir los sismos?, por el Dr. Hernando Tavera

Escribe el Dr. Hernando Tavera, presidente ejecutivo del IGP

Los sismos han sido siempre parte de la vida cotidiana de cualquier civilización del mundo. Por ellos se crearon mitos y leyendas para intentar darles explicación, sobre todo cuando estos causaban mucho daño a las poblaciones.

Fueron los científicos italianos, en los años 1800, quienes comenzaron a dar valor a los efectos que producían los terremotos, ello debido a que no todas las ciudades eran afectadas de manera similar y los daños, por lo general, disminuían en función de la distancia. Los profesores Michele Stefano Conte de Rossi y François-Alphonse Forel propusieron los primeros mapas de intensidades para sismos italianos.

Después del terremoto de San Francisco de 1906 (EE.UU.), se inició el interés por cuantificar y diferenciar a los sismos no solo por el daño que causaban sino por la fuerza de sacudimiento del suelo. El pionero en proponer un procedimiento para estimar el tamaño de los sismos fue el Prof. Charles Richter en los años 1950 y, a diferencia de lo propuesto para las intensidades, el de magnitud, propuesto por Richter, aún persiste en este siglo.

Para los años en los cuales Richter inició sus investigaciones ya se tenían instaladas en el mundo algunas estaciones sísmicas, una de ellas en California (EE.UU.). Al disponer de registros de sismos provenientes de la falla de San Andrés, el Prof. Richter comenzó a correlacionar la amplitud de los registros a una cantidad de energía equivalente. Para ello, primero estandarizó el uso de una estación sísmica del tipo Wood-Anderson, asignando al sismo de amplitud más pequeña que dicha estación podía registrar un valor de base (M=3). Para amplitudes mayores generalizó el uso de una escala logarítmica. Así, cada grado incrementado en una unidad correspondía a 30 veces más energía. El Prof. Richter llamó a dicha escala “magnitud local (ML)”; sin embargo, esta se internacionalizó como “escala de Richter”, siendo la referencia para que otros investigadores propusieran nuevas escalas para sismos mayores, tal es así como la escala de ondas de volumen (mb) y de ondas superficiales (Ms).

Todas estas escalas usaban como información las amplitudes máximas del registro de los sismos, pero en papel. Hoy en día, la información y los registros sísmicos están en formato digital y, por ello, se propuso otra escala de magnitud conocida como “magnitud momento (Mw)”. En todo caso, el Instituto Geofísico del Perú (IGP) continúa usando la escala de Richter para sismos con magnitudes menores a 6.5 ML, mientras que para sismos mayores usa la escala magnitud momento. En nuestro país, el IGP es la institución rectora en sismología y continúa realizando “Ciencia para protegernos, ciencia para avanzar”.

Columna publicada en el diario Correo Arequipa, el 27 de noviembre de 2018.