El Niño en 2019: cada vez más probable, por la Dra. Yamina Silva

Escribe la Dra. Yamina Silva, investigadora científica del IGP

Desde julio del presente año, el ENFEN (Comisión Multisectorial encargada del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño) ha venido informando sobre la probabilidad de calentamiento en el océano Pacífico central (región Niño 3.4) para el verano 2019. Con el transcurrir de los meses, la probabilidad de la ocurrencia de El Niño ha ido incrementándose. En el último comunicado, emitido el pasado 14 de diciembre, el ENFEN informa que podría presentarse El Niño en el Pacífico central con una probabilidad de 88 % y en el Pacífico oriental (frente a las costas de Perú) con 73%; en ambos casos, se espera que la magnitud más probable sea de El Niño débil.

Ante el escenario de El Niño débil a puertas, se podrían esperar lluvias entre normal a superiores en la costa norte durante los meses de enero a marzo, pero no extraordinarias como las ocurridas durante los eventos 1983, 1998 o 2017. Sin embargo, para la sierra central y sur de Perú el panorama es diferente. Los eventos El Niño ocurridos en el pasado y los resultados de los estudios realizados en el Instituto Geofísico del Perú (IGP) indican que un calentamiento en el océano Pacífico central genera condiciones adversas para las precipitaciones en la sierra central y sur, con lo que se esperaría que las lluvias del verano estén entre normal a ligeramente por debajo de lo normal. Podrían tomarse como referencia los años 1987, 2007 y 2010.

¿Por qué el calentamiento del océano Pacífico, asociado a El Niño, inhibe las precipitaciones en los Andes centrales y sur? La humedad que se requiere para generar las lluvias en los Andes proviene principalmente de la Amazonía, dado que las corrientes del aire predominantes son del este, es decir vienen del Atlántico, donde el aire es cálido y húmedo. Estas corrientes, al pasar por la Amazonía, adquieren más humedad. En condiciones El Niño los vientos del este se debilitan, lo que ocasiona que ingrese menos humedad, al mismo tiempo que el calentamiento del mar frente a la costa norte genera gran cantidad de humedad local gracias a la evaporación, haciendo que la atmósfera costera, usualmente estable con condiciones secas que no generan nubes de lluvias, estén aptas para formar nubes de gran desarrollo vertical que ocasionan tormentas y lluvias muy intensas.

Si bien la información con la que contamos actualmente sobre pronósticos de El Niño proviene de modelos climáticos (modelo de onda Kelvin desarrollado en el IGP), como todo pronóstico, tiene un rango de incertidumbre. Esta incertidumbre no debe ser excusa para no usar la información proporcionada por el ENFEN, ya que se formulan los pronósticos con base en información técnica con conocimiento científico.

Toca ahora a las autoridades responsables adoptar las medidas necesarias para reducir los impactos.

Columna publicada en el diario Correo Arequipa, el 18 de diciembre de 2018.