Historia

HISTORIA

El Instituto Geofísico del Perú (IGP) tiene su origen en el Observatorio Magnético de Huancayo, construido por el Departamento de Magnetismo Terrestre (DTM) de la Carnegie Institution of Washington (CIW) en el año 1923. El observatorio fue diseñado y construido por J.A. Fleming, entonces director del DTM-CIW. Las primeras actividades científicas del observatorio fueron mediciones del campo magnético terrestre, corrientes eléctricas terrestres, ionosfera, rayos cósmicos, electricidad atmosférica y física solar. La instalación de sismómetros de alta sensibilidad en 1932 inició las actividades de registro y monitoreo de actividad sísmica local, regional y mundial. En 1946 la Carnegie Institution of Washington donó al gobierno peruano el Observatorio Magnético de Huancayo, el cual recibe el nombre de Instituto Geofísico de Huancayo, y se designa al ingeniero Alberto Giesecke como su primer director. Finalmente, en 1962 recibe oficialmente el nombre de Instituto Geofísico del Perú.

A lo largo de las décadas siguientes, el IGP fortaleció sus capacidades de desarrollar investigación científica mediante la ejecución de proyectos conjuntos con la NASA y el National Bureau of Standards (NBS) de los Estados Unidos de Norteamérica (en adelante, Estados Unidos). El primero dio lugar a la construcción e implementación del Observatorio de Ancón (1960), especializado en telecomunicaciones y rastreo de satélites. En 1962, el segundo inició el desarrollo de los estudios del geoespacio con la construcción del radar más grande del mundo, edificado sobre una superficie de 90 000 m2, hoy sede del IGP en Jicamarca, ubicada a 20 km al este de Lima. En la década de 1980, el IGP amplió sus campos de investigación científica en variabilidad climática, fenómeno El Niño, sistemas hidrológicos en la cuenca amazónica, estudios de perfiles de vientos y componentes oceanográficos. Asimismo, a inicios de la década de 1990, impulsó las investigaciones en vulcanología, fallas activas, movimientos en masa, geodesia espacial, ingeniería sísmica y astronomía.

Son más de 70 años de vida institucional en los que el IGP ha realizado importantes aportes a la ciencia en el campo de la geofísica. Esto ha permitido alcanzar reconocimiento internacional y nacional. En los últimos años, se ha comprometido con políticas de Estado y enfocado sus esfuerzos en la política de la gestión del riesgo de desastres.

En las últimas dos décadas, el comportamiento de los peligros naturales ha trazado un escenario que ha obligado a una respuesta internacional, reflejada en políticas como Hyogo (del 2005 al 2015), Sendai (del 2015 al 2030) y la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidad. Por ello, el Perú responde con la aprobación de las políticas 32 y 34 del Acuerdo Nacional, enfocadas en la gestión del riesgo de desastres y al ordenamiento territorial. En ese marco de espacio multinivel, al IGP le corresponde asumir la gestión del conocimiento científico en el campo geofísico, en favor del desarrollo e implementación de estas y otras políticas, dentro de la gestión prospectiva, reactiva y correctiva. Asimismo, es su labor informar con conocimiento científico relevante a los tomadores de decisiones.

En este nuevo rol, el IGP requiere sumarse al proceso de reforma y modernización del Estado a través del presupuesto por resultados (PPR) y las nuevas políticas del Consejo Nacional de Ciencia Tecnología e Innovación Tecnológica (Concytec) para lograr una mayor cobertura de la investigación científica. Este nuevo posicionamiento no solo está en marcha, sino que requiere de una redefinición estratégica en la gestión institucional que genere mayor valor en la producción científica para lograr que sea considerada un bien público por su contribución e impacto social.

En este marco y contexto, en el año 2017, el IGP inicia una nueva etapa de gestión y desarrolla un diagnóstico de gestión institucional, cuyo análisis conduce a un nuevo modelo de gestión que propone desarrollar capacidades institucionales en la gestión del conocimiento geofísico. Para ello, se reconoce la especificidad de la naturaleza de la institución y se le diferencia en su quehacer planteando nuevos desafíos para la producción del conocimiento científico; más allá de su difusión en esta nueva etapa de gestión es de interés prioritario generar valor público y la necesidad de usar el conocimiento científico en la toma de decisiones de la política pública nacional y en las labores de la sociedad científica internacional y nacional.

Estos desafíos nos llevan a proponer un nuevo modelo de gestión del conocimiento que permita implementar y colocar de manera transversal, en el ciclo de la gestión, un conjunto de capacidades relacionadas con:

• La conducción-dirección y liderazgo de la actividad científica.

• La gestión financiera a través de la captación y gestión de distintos mecanismos de financiamiento.

• El nuevo diseño organizacional que responda a una nueva cultura, sinergia y cadena de valor de la investigación científica.

• Los resultados y productos con valor público.

• Los sistemas de comunicación estratégica para el desarrollo a fin de lograr la incidencia política pública y académica en la gestión del conocimiento.

• Los sistemas de aprendizaje continuo que permitan alcanzar calidad en los productos institucionales y ratificar la esencia de la producción científica a través de la capacidad de aprendizaje y la articulación de la investigación con el conocimiento científico, implementando mejoras en la producción del conocimiento en el marco de un modelo de calidad y de desarrollo científico y tecnológico de la actividad geofísica.

El modelo de gestión del conocimiento del IGP en su proceso de elaboración desarrolló distintas etapas. Sus características se resumen a continuación:

• Formulación del diagnóstico: se realizó el diagnóstico de la gestión institucional revisando los últimos quince años de gestión, y se recopiló y sistematizó información relacionada con los resultados en el aspecto programático y gestión administrativa con la participación de los directores de las unidades orgánicas y administrativas.

• Formulación de los objetivos estratégicos: conocidos los resultados del diagnóstico, se proyectan los objetivos a ser alcanzados en la gestión institucional, los cuales abarcan el desarrollo de acciones para los diferentes órganos de la institución. Esta etapa de carácter más estratégico se definió entre la alta dirección y los representantes de las diferentes unidades orgánicas. Una contribución importante en esta etapa fue definir los indicadores que se esperan visibilizar a lo largo del proceso de la gestión.

• Formulación de políticas institucionales: se constituye como marco de acción del desempeño institucional. Esta tercera etapa consistió en analizar los principales ejes del desarrollo institucional con la finalidad de priorizar el accionar en el corto, mediano y largo plazo. Las políticas internas se convirtieron en líneas orientadoras tomadas en cuenta para la programación de los objetivos y acciones a ser desarrolladas. Esta etapa estratégica se definió entre la alta dirección y los representantes de las diferentes unidades orgánicas.

• Formulación a aprobación de los valores institucionales: son conceptos categóricos que deben orientar los desempeños de los colaboradores al interior de la institución. En esta etapa, se definieron los valores que deberán ser tomados en cuenta para tener un clima de respeto, así como para construir y afianzar la cultura institucional. Esta etapa, de carácter más ético, fue definida con los representantes de la totalidad de las unidades orgánicas de la institución, quienes serán parte vinculante de la evaluación del desempeño individual y colectivo.

• Lectura del escenario de prioridades y oportunidades: en esta etapa se mapeó el conjunto de prioridades nacionales y factores de éxito y fracaso para discernir las oportunidades que el IGP tiene hoy y en adelante en función de las capacidades descritas anteriormente Esta acción permite proyectar el trabajo futuro con mayor prospectiva y con la identificación de factores negativos que se tengan que neutralizar.

• Formulación y análisis del mapa de actores: en esta etapa se conocieron las relaciones e interrelaciones del IGP con diferentes instituciones y se evaluaron sus incidencias en el quehacer institucional. Para ello, se ha considerado el conjunto de actores relacionados con el quehacer del ambiente geofísico en el país, a fin de establecer las necesidades de trabajo institucional; y se abordaron los mecanismos para la coordinación y articulación intergubernamental, con miras a lograr una auténtica rectoría en el desarrollo de la geofísica. Para el análisis, se contó con la participación de los representantes de las diferentes unidades orgánicas de la institución.

• Formulación y análisis de las capacidades en el ciclo de la gestión: se evaluaron las acciones a ser desarrolladas con la finalidad de reconocer los principales productos que deben ser elaborados en cada fase del ciclo de gestión, definiendo sus diseños y la implementación de los procesos que permitan su consolidación. Esta etapa determina la forma del quehacer institucional y es la más importante del modelo.

• Propuesta del conjunto de instrumentos de gestión que operacionalizan el modelo de gestión: esta es la última etapa del proceso. Debe alinear los objetivos institucionales con los demás instrumentos de gestión (PEI, ROF, entre otros) y desarrollar las capacidades del ciclo de la gestión para consolidar la articulación del modelo de gestión, con miras al proceso de implementación.