El efecto lunar en los volcanes

Por Riky Centeno, Investigador científico del IGP

Desde tiempos remotos, se tiene una creencia muy marcada respecto al efecto de la Luna sobre el comportamiento gravitatorio e incluso con la vida en la Tierra. Se ha demostrado que las mareas terrestres suben y bajan diariamente debido a la atracción gravitacional que ejerce la Luna a medida que la Tierra gira. Esta actividad se intensifica durante las fases de Luna llena y nueva debido a que se añade la componente gravitacional del Sol; lo contrario ocurre durante las fases de cuarto creciente y menguante. Este cambio en la amplitud de la marea, que ocurre dos veces por mes, se conoce como marea quincenal.

En este contexto, surgen inquietudes y preguntas: ¿estas tensiones gravitacionales también afectan la corteza sólida del planeta?, ¿el efecto Luna-Sol tendrá alguna injerencia en la actividad volcánica? La posibilidad de que el efecto gravitatorio Luna-Sol pueda influir en la actividad de los volcanes ha sido ampliamente discutida en el último siglo; no obstante, no hay evidencia definitiva o concluyente al respecto. El debate más intrigante radica en si las mareas quincenales afectan o no a la actividad volcánica.

Entre los años 2004 y 2008, el Instituto Geofísico del Perú (IGP), en colaboración con la Universidad Complutense de Madrid (UCM), instaló varios sensores digitales de temperatura a diversas alturas sobre el cono del volcán Misti. Teniendo en cuenta los datos de temperatura obtenidos en el borde del cráter, específicamente en una de las fumarolas, se trató de correlacionar la actividad volcánica del Misti con las mareas terrestres. Los datos de marea utilizados correspondieron a cálculos teóricos del desplazamiento vertical de las mareas para una Tierra sólida obtenidos de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés) para la región del volcán Misti. Los resultados mostraron que a finales de cada año e inicios del próximo las variaciones en los datos de temperatura cambiaban notablemente a nivel de cráter. Posteriormente, haciendo la comparación con los datos obtenidos de marea máxima quincenal, se evidenció una aparente relación entre ambas medidas.

Como resultado de dicha influencia, un eventual cambio en la presión de la cámara magmática podría producir un desplazamiento de los fluidos magmáticos y trasladar sus efectos hacia la superficie del volcán, lo cual se reflejaría, por ejemplo, en el cambio de la temperatura de las fumarolas.

Algunos autores han sugerido que las variaciones de presión, como resultado de las mareas terrestres, pueden desencadenar movimientos de magma relativamente superficiales. Queda pendiente investigar la relación entre las mareas terrestres y la actividad volcánica en los actuales procesos eruptivos de los volcanes Ubinas y Sabancaya. IGP: «Ciencia para protegernos, ciencia para avanzar».