José Alarcón, uno de los pioneros en la construcción de radares en el Perú

José Alarcón, toda su vida vivió en el distrito de Santa Anita y hace 30 años trabaja en el Instituto Geofísico del Perú - IGP como técnico electrónico. A sus 8 años, José empezó a interesarse en el porqué de las cosas. Su curiosidad fue más allá, desarmó y armó sus juguetes y, cuando sintió que tenía la capacidad de utilizar otro tipo de herramientas, empezó a indagar qué había dentro del teléfono de su casa.

Años después, José se especializó como técnico electrónico en el Instituto Superior Nacional José Pardo, en el distrito de La Victoria. Sin señalar el día exacto, José recuerda que una mañana de octubre del 88, fue al puesto de periódico a comprar el diario El Comercio y estando en casa se percató de un pequeño aviso que el IGP había publicado. “¡Era una convocatoria de trabajo! No lo pensé dos veces y me animé a postular para el puesto de técnico electrónico”.

“Cuando postulé, me sorprendí de la lejanía del lugar. Para llegar al Observatorio de Jicamarca me tomó una gran cantidad de tiempo; hay que considerar que hace 30 años no existía mucho acceso de movilidad. Cuando ingresé a trabajar, existieron días en que se nos hacía tarde y teníamos que llegar caminando hasta la carretera central”, recuerda José aquellos momentos.

“Yo participé en la instalación
de los primeros 4 transmisores de un radar que era inmenso…
con este proyecto aprendí bastante y sentí una alegría inimaginable.”

José, más conocido por sus amigos como Joselo, trabaja hace 30 años en el IGP. Sus primeros 8 años fueron en el Observatorio de Jicamarca y  22 en Redes Geofísicas. “Recuerdo que hace años había bastante apoyo tecnológico por parte de instituciones extranjeras, específicamente de la Universidad de Cornell de los Estados Unidos, quienes donaban equipos al IGP. Gracias a ello pudimos obtener bastante práctica, porque la tecnología ahí estaba muy adelantada y definitivamente esto fue un gran plug (Sic) para nuestro desarrollo profesional”.

Uno de los proyectos en los que participó Joselo consistió en la instalación y construcción de 4 transmisores de un radar. “Para la construcción nos guiamos de un prototipo de la Universidad de Cornell de los Estados Unidos. Este radar demandó tener equipos de alta potencia, es decir, de mucha energía eléctrica. Es así que pudimos ensamblar el radar en el observatorio. Fue un bonito proyecto porque aprendí bastante, comenzamos de la nada a armar las tarjetas electrónicas. Analizamos las partes mecánicas y las partes eléctricas de tal manera que pudimos obtener los primeros registros y fue una alegría para todo el personal del observatorio. Fue una tecnología que se hacía por primera vez en el Perú”.

“...todos fallamos,
pero hay una cosa que siempre a uno lo va a diferenciar:
La voluntad de corregirse. A
quel que no se quiera corregir, nunca avanzará.”

En la actualidad es el coordinador del área de Soporte Técnico de Redes Geofísicas y siente que el IGP no es un centro laboral, sino una escuela. Constantemente aprende algo nuevo con la ciencia y con la tecnología. Él y su equipo se dedican a la implementación y mantenimiento de las infraestructuras de las estaciones acelerométricas, ensamblajes de equipos, de tarjetas electrónicas y mantenimiento de equipos sísmicos. “A mis muchachos siempre les digo, podemos fallar, podemos equivocarnos en un trabajo, pero en la siguiente tenemos que rectificarnos”.